Así comenzó la historia de Tyson, un lomito de 7 años que llegó junto a su dueña, Elba, al Hospital Veterinario buscando ayuda. Tras ser valorado por el equipo médico, se detectaron piedras que obstruían sus vías urinarias y le dificultaban orinar, por lo que fue necesaria una cirugía.
Hoy, gracias a la atención oportuna y al cuidado de nuestros médicos veterinarios, Tyson se encuentra en recuperación y poco a poco vuelve a disfrutar de su vida junto a su familia.
Historias como la de Elba y Tyson nos recuerdan la importancia de brindar atención veterinaria digna, profesional y con corazón, porque ellos también son parte de nuestra familia.
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