La magia de los Reyes Magos volvió a recorrer nuestro querido Tepezalá, llenando de sonrisas, abrazos y momentos que se quedan en el corazón.
En Puerto de la Concepción, El Tepozán, Caldera y El Refugio, compartimos no solo una rosca, sino el calor de la convivencia, la alegría de nuestra niñez y la unión de nuestras familias.
Cada pedazo de rosca fue un símbolo de esperanza, de tradición y de ese espíritu solidario que nos distingue como tepezalenses.
Ver la felicidad en los rostros de niñas, niños y adultos nos recuerda que cuando caminamos juntos, fortalecemos nuestras comunidades.
Gracias a cada familia por recibirnos con tanto cariño.
¡En Tepezalá seguimos celebrando nuestras tradiciones y compartiendo momentos que nos unen!
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