A veces gobernar también es decidir qué no debe cambiar.


La Pona es uno de esos lugares. Por eso tomamos una decisión concreta: adquirir cerca de 30 hectáreas para protegerlas y asegurar que sigan siendo parte de Aguascalientes dentro de muchos años.

Porque cuidar nuestra ciudad también es saber qué cosas no debemos perder. 




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