María Teresa Guerrero mantiene viva una tradición que ha pasado de generación en generación: el deshilado de Aguascalientes. Actualmente, radica en Rincón de Romos, donde con dedicación y paciencia da vida a piezas únicas elaboradas con sus manos.
Su historia comenzó cuando era niña, mientras vivía con su familia en el municipio de Calvillo. “Yo aprendí viendo a mi mamá, a ella le gustaba mucho la costura y el deshilado. Se sentaba con las señoras en la banqueta, platicaban y bordaban mientras nosotros jugábamos y veíamos cómo hacían el deshilado”, recuerda María Teresa.
Con apenas siete años comenzó a practicar esta técnica y poco a poco se involucró en el trabajo de su madre, ayudándole en los pedidos que recibía. Así nació una pasión que con el paso de los años se convirtió en parte fundamental de su vida.
“Para mí el deshilado significa mucho. Quiero que la gente lo aprecie, que valore toda esta labor que se hace con las manos, desde cortar el primer hilo. Quiero que esta tradición siga y que no se pierda”, expresó.
Comenta que una pieza de deshilado requiere tiempo y precisión. Dependiendo del diseño y la complejidad, una creación puede tardar entre dos y tres meses; mientras que prendas como los rebozos pueden tomar hasta cinco meses de trabajo.
Más allá del tiempo invertido, María Teresa destaca la satisfacción de ver que sus piezas son apreciadas. “Lo que más disfruto de ser artesana es que mucha gente reconoce y valora lo que uno hace”, comentó.
Por ello, invitó a la población a consumir lo hecho en Aguascalientes, recordando que detrás de cada prenda existen meses de dedicación y trabajo.
También agradeció el impulso que la gobernadora Tere Jiménez ha dado a la promoción del deshilado en el estado e invitó a más personas a conocer, aprender y valorar esta labor artesanal, a fin de preservar una tradición que ha trascendido generaciones.
Si deseas conocer y adquirir sus piezas de deshilado, puedes contactarla en la página: https://www.facebook.com/share/1DCU322UTi/.



