Durante cinco días, del 25 al 29 de julio, familias enteras se reunieron a un costado del Templo de Jesús Nazareno en Jesús María, para disfrutar de las representaciones de la batalla de los Chicahuales, una tradición que congregó a personas de todas las edades y permitió que niñas, niños y jóvenes conocieran de cerca una de las expresiones culturales más importantes del municipio.
En el último pasaje se representa el desenlace de la batalla. Tras enfrentarse a Santiago, los guerreros moros son vencidos uno a uno y, antes de caer, continúan haciendo frente al santo guerrero. Finalmente, cada uno es tocado en la espalda con la espada de Santiago, un acto profundamente simbólico que representa la derrota del ejército invasor y marca el final de la batalla, cerrando así una tradición que, año con año, fortalece la identidad y el patrimonio cultural de Jesús María.
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