En un acto que solo puede calificarse como un espectáculo bochornoso y carente de la más mínima clase, la regidora por Morena, Martha Márquez, decidió que la Sesión Solemne de Cabildo era el escenario ideal para dar rienda suelta a su hambre de protagonismo.
Mientras la ciudad se vestía de gala para recibir a una figura internacional de la talla de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, Márquez optó por la vía del escándalo, dejando en claro que el protocolo y la educación no forman parte de su repertorio.
La regidora de Morena demostró una incapacidad absoluta para distinguir entre un foro de debate ciudadano y una ceremonia de Estado.
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