A los 74 años, María del Socorro Márquez Durán volvió a sentirse acompañada. Lo que inició como una simple inscripción a actividades recreativas, se transformó en un nuevo comienzo, un lugar donde la esperan, la escuchan y comparte cada día. Desde hace más de tres años asiste a la Estancia de Día “Casa del Abuelo” del DIF Estatal, un espacio que, asegura, se ha convertido en su segundo hogar.
Vive sola desde que falleció su madre y, aunque tiene hermanos, las visitas son escasas. Fue un vecino quien le habló de este lugar y la animó a inscribirse. Aceptó sin imaginar que ahí recuperaría rutinas, amistades y motivos para sonreír todos los días.
Participa en activación física y juega futbol sentada como portera, “aunque me anoten muchos goles”, dice entre risas; disfruta especialmente los talleres de memoria, donde resuelve sopa de letras y ejercita la mente junto a sus amigas. Cada actividad, afirma, le ayuda a mantenerse activa y a sentirse acompañada.
La Estancia de Día “Casa del Abuelo” brinda atención a personas mayores mientras sus familias trabajan. Ofrece terapia ocupacional, talleres de memoria y pintura, gimnasia cerebral, activación física, danza, canto, manualidades, carpintería, además de asesoría psicológica y servicio de desayuno, colación y comida.
Para inscribirse se requiere tener más de 60 años, valerse por sí mismo y presentar la documentación correspondiente del adulto mayor y de un familiar responsable.
María del Socorro no duda en invitar a quienes pasan sus días en soledad a darse la oportunidad. “Aquí uno vuelve a platicar, a moverse, a reír”, comparte. Porque, a veces, lo que cambia la vida no es un gran acontecimiento, sino un lugar donde alguien te espera cada mañana.
Las y los interesados en acceder a este servicio pueden acudir a la Estancia de Día “Casa del Abuelo” que se ubica en la calle Emiliano Zapata esquina con Dr. Pedro de Alba s/n, col. San Marcos, en un horario de lunes a viernes, de 8:00 a. m. a 2:30 p. m. Para más información, llamar al teléfono 449 915 75 64.



